Ingredientes
Una versión fresca y vibrante de un tiramisú clásico, este postre sin hornear combina bizcochos de soletilla empapados en limoncello con fresas jugosas y un relleno cremoso y ligero de mascarpone. Es el postre perfecto para preparar con antelación para celebrar la primavera y el verano.
Tiempo de preparación: 25 minutos
Tiempo de reposo: 4 horas (o toda la noche)
Tiempo de cocción: Ninguno
Raciones: 6
Base
- 24 bizcochos de soletilla
- 100 ml de limoncello
- 100 ml de agua
- 500 g de queso mascarpone
- 75 g de azúcar glas
- 5 g de extracto de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 400 ml de nata para montar
- 450 g de fresas
- 450 g de frambuesas
Cobertura
- 120 ml de nata para montar
- 120 g de azúcar glas
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 230 g de fresas
- 200 g de frambuesas
Método
- Mezcla el limoncello y el agua en un cuenco poco profundo.
- Baña ligeramente algunos bizcochos de soletilla en la mezcla y úsalos para forrar la base del molde.
- Corta la mitad de las fresas y cúbrelas sobre los bizcochos empapados.
- En un bol grande, bate el queso mascarpone, el azúcar glas, la ralladura de limón y el extracto de vainilla hasta que quede suave. Agrega la nata y continúa batiendo hasta que espese y se formen picos firmes. Extiende la mitad de esta mezcla sobre las fresas, alisándola y presionando algo de la crema a lo largo de los bordes para ayudar a fijar los bizcochos.
- Repite con otra capa de bizcochos de soletilla empapados en limoncello, seguidos de las fresas restantes y la crema.
- Cubre y refrigera al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche, para que el postre tome consistencia.
- Cuando esté listo para servir, monta la nata con el azúcar glas y el extracto de vainilla hasta que se formen picos medios. Reparte la crema por la parte superior con una cuchara o una manga pastelera y decora con las fresas restantes. Para una presentación bonita, ata una cinta elegante alrededor de la parte exterior del postre antes de servir.